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jueves, 6 de mayo de 2010

Evacuación intestinal

Si usted, querido lector, es sensible a lo que puede suceder detrás de las cuatro paredes de un baño, mejor no siga leyendo y viva feliz. Si no le importa lo que viene, le ruego por favor deje de comer, se siente y tenga un vaso con agua a la mano. No diga después que no le advertí.


¡Yaaaaaaa! gritaba mi mujer enfurecida al oírme jalar el pulsador de accionamiento del inodoro por tercera vez. Yo le hecho la culpa a los genes. Heredé la nariz delicada de mi madre y la paciencia eterna de mi padre a la hora de ir al baño. No soporto la fetidez y disfruto mi privacidad. Así de simple. Mi padre tenía una disciplina casi prusiana en sus rutinas y éstas estaban tan ritualizadas que era imposible pensarlo sin ellas. Y es así como todas las mañanas se le encontraba, con su pantalón celeste de piyama, su bibidí blanco y la toalla con rayas azules en la mano. Siempre campante y de buen humor entraba al ritual de afeitarse, cortarse el bigote a lo Jorge Negrete y claro infaltable la evacuación intestinal del viejo. A la hora del desayuno uno casi podía saber “como le fue”, si sonreía todo había “salido” bien. Y si llegaba gruñón al desayuno, mandaba a comprar leche de magnesia y no intercambiaba palabra alguna.

En el transcurso de los años he intentado de todo para hacerme más ameno ese tiempo, el de la evacuación. Esto viene desde que leí un estudio en el que se mencionaba que un ser humano en promedio se pasa más de tres años de su vida frente a un semáforo rojo. Esto me llevó a hacer cálculos sobre cuanto tiempo un ser humano se la pasa en promedio defecando durante toda su vida. No saquen la cuenta. Es mucho tiempo, créanme.

sábado, 20 de marzo de 2010

Huella ecológica


Bernd Bilitewski es un científico e investigador cuyos títulos difícilmente entran en una tarjeta personal. El Profesor Dr.-Ing. habil. Dr. h. c. Billitewski se ocupa desde hace 30 años exclusivamente a un tema: la basura. Si, lee bien, la basura. Según él, la basura no es solo un deshecho o residuo sino puede delatar las circunstancias de nuestras vidas y de nuestros estilos de vida, la basura tiene hasta un carácter propio.